Los Atributos de Dios

Los dones inmerecidos de un Dios generoso

Toda bondad fluye de la gracia soberana de Dios, quien nos da libremente en Cristo cuanto necesitamos para el tiempo y la eternidad.

Romanos 8:32: «El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?»

Dios es la fuente de toda bondad. Cada respiración que tomamos, cada gota de lluvia, cada bocado de alimento, cada bondad que saboreamos, cada gozo que experimentamos, cada provisión que recibimos, fluyen de su gracia soberana. Él da, no porque deba, sino porque le complace hacerlo. Todo lo bueno tiene su origen en Él, y aparte de Él, no hay bien alguno. Él concede el don de la vida y la sostiene con el aliento. Otorga familia, salud, el pan diario y el refugio.

Sin embargo, estas bendiciones temporales, por generosas que sean, palidecen en comparación con las riquezas espirituales que Él derrama sobre su pueblo en su Amado Hijo: elección, redención, regeneración, justificación, santificación y glorificación. Estos dones nunca son fruto del azar. Son soberanamente designados, sabiamente medidos y amorosamente dados. A veces el don de Dios es el gozo; y otras veces su don es el dolor. A veces es abundancia; y otras veces, aflicción. Pero siempre están ajustados al bien eterno de los que le aman. Todos sus dones cumplen su propósito: conformarnos a la imagen de su Hijo amado y magnificar la gloria de su gracia.

¿Cómo, entonces, debemos responder? Con asombro. Con gratitud. Con confianza humilde. «¿Qué tienes que no hayas recibido?» 1 Corintios 4:7. Todo lo que poseemos es un depósito de Dios, para ser usado para su gloria y el bien de otros. Somos administradores de Dios, no dueños, de todas las cosas buenas con las que nos ha bendecido. Él da libremente, plenamente y para siempre. El don de su Hijo es la fuente de todo otro don. En Él están escondidos todos los tesoros de sabiduría, de conocimiento y de salvación. ¡Gracias a Dios por su don inefable!

En nosotros mismos, no merecemos sino el infierno; pero en Cristo, y por su gracia, nos ha dado todo lo que podríamos necesitar o desear, ¡para el tiempo y la eternidad!

Fuente y atribución

Autor original: Arthur Pink et al.

Título original: The Attributes of God — The Gifts of God

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Arthur Pink et al., publicado originalmente en Grace Gems.

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