Mañana y noche

La mano del Amado que abre la puerta del alma

Cuando el alma está dormida y fría, la gracia eficaz de Cristo abre la puerta desde fuera, despertando el arrepentimiento y el deseo de quedar atados para siempre al Señor.

Llamar no bastaba, porque mi corazón estaba demasiado lleno de sueño, demasiado frío e ingrato para levantarse y abrir la puerta; pero el toque de su gracia eficaz ha hecho que mi alma se sacuda. ¡Oh, la paciencia de mi Amado, al aguardar cuando se halló excluido, y yo dormido sobre el lecho de la pereza! ¡Oh, la grandeza de su paciencia, al llamar y llamar de nuevo, y añadir su voz a sus golpes, suplicándome que le abriera! ¿Cómo pude haberle rechazado? ¡Oh, mi vil corazón, sonrójalote y confúndete! Pero ¿cuál es la mayor bondad de todas, sino que Él se convierte en su propio portero y desatraba la puerta Él mismo? Tres veces bienaventurada es la mano que se digna levantar el cerrojo y girar la llave.

Ahora veo que nada sino el poder de mi Señor puede salvar a una masa tan perversa de maldad como yo soy; las ordenanzas fallan, aun el evangelio no tiene efecto en mí, hasta que su mano se extiende.

Ahora también percibo que su mano es buena donde todo lo demás es infructuoso; Él puede abrir cuando nada más puede. Bendito sea su nombre, siento su grata presencia aun ahora. Bien pueden mis afectos moverse por Él, cuando pienso en todo lo que Él ha sufrido por mí y en mi ingrata respuesta. He dejado que mis afectos divaguen. He levantado rivales. Le he contristado.

El más dulcio y más querido de todos los amados, te he tratado como una esposa infiel trata a su marido. ¡Oh, mis crueles pecados, mi cruel yo! ¿Qué puedo hacer? Las lágrimas son pobre muestra de mi arrepentimiento; todo mi corazón hierve de indignación contra mí mismo. ¡Miserable de mí, tratar a mi Señor, mi Todo en Todos, mi inmensamente gran gozo, como si fuera un extraño! Jesús, tú perdonas libremente, pero esto no basta: prevén mi infidelidad en lo futuro. Besa estas lágrimas, y luego purifica mi corazón y átalo con cuerdas siete veces a Ti, para no vagar jamás.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: September 27 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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