La partida de Cristo era necesaria para la venida del Consolador. El envío del Espíritu sería el fruto de la muerte de Cristo, que fue su partida. Su presencia corporal solo podía estar en un lugar a la vez, pero su Espíritu está en todas partes, en todos los lugares, en todo tiempo, dondequiera que dos o tres estén reunidos en su nombre.
Véase aquí el oficio del Espíritu, primero reprender, o convencer. La obra de convicción es obra del Espíritu; él puede hacerla eficazmente, y nadie más que él. Es el método que el Espíritu Santo toma: primero convencer, y luego consolar.
El Espíritu convencerá al mundo de PECADO; no simplemente hablará de él. El Espíritu convence del hecho del pecado; de la culpa del pecado; de la necedad del pecado; de la inmundicia del pecado, por la cual nos hemos vuelto aborrecibles a Dios; de la fuente del pecado, la naturaleza corrupta; y, por último, del fruto del pecado, que su fin es muerte. El Espíritu Santo demuestra que todo el mundo es culpable delante de Dios.
El Espíritu convence al mundo de JUSTICIA; que Jesús de Nazaret era el Cristo, el justo. También, de la justicia de Cristo, impartida a nosotros para justificación y salvación. Les mostrará dónde puede hallarse, y cómo pueden ser aceptados como justos ante la vista de Dios. La ascensión de Cristo prueba que el rescate fue aceptado y que la justicia quedó consumada, por la cual los creyentes habrían de ser justificados.
El Espíritu convence al mundo de JUICIO, porque el príncipe de este mundo es juzgado. Todo estará bien cuando su poder sea quebrantado, él que hizo todo el mal. Como Satanás es sometido por Cristo, esto nos da confianza, pues ningún otro poder puede mantenerse delante de él. Y también del día del juicio.
La venida del Espíritu sería de un provecho inefable para los discípulos. El Espíritu Santo es nuestro Guía, no solo para mostrarnos el camino, sino para acompañarnos con ayudas e influencias continuas. Ser conducido a una verdad es más que apenas conocerla; no es solo tener la noción de ella en la cabeza, sino el gusto, el sabor y el poder de ella en el corazón. Él enseñará toda la verdad, y no retendrá nada provechoso, pues mostrará las cosas que han de venir.
Todos los dones y las gracias del Espíritu, toda la predicación y toda la escritura de los apóstoles bajo la influencia del Espíritu, todos los milagros, fueron para glorificar a Cristo. Conviene a cada uno preguntar: ¿Ha comenzado el Espíritu Santo una buena obra en su corazón? Sin un claro descubrimiento de nuestra culpa y peligro, jamás comprenderemos el valor de la salvación de Cristo; pero cuando llegamos a conocernos debidamente, empezamos a ver el valor del Redentor. Tendríamos visiones más plenas del Redentor y afectos más vivos hacia él, si oráramos más por el Espíritu Santo y dependiéramos más de él.
La partida y el retorno de Cristo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 16:7-15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.