El año devocional de Miller

La obra oculta que prepara la promesa de Dios

A veces Dios aprueba nuestro deseo pero confía la tarea a otro. Nuestra parte puede ser solo preparar el camino, y eso también es misión sagrada que el Señor recibe con agrado.

Dios se agradó del deseo de David, pero no le correspondía a él edificar el templo. Su parte era conquistar la tierra y reunir los materiales para la casa. A veces las cosas que nos proponemos hacer no se nos concede realizarlas; pertenecen a otro obrero que vendrá después y no forman parte de nuestra misión.

Hay muchos llamados a hacer un trabajo preparatorio. Un hombre va al occidente, desmonta un terreno y construye una rústica cabaña de troncos. Su hijo lo sucede y, en medio de amplias y ricas tierras, levanta una casa palaciega. La obra del padre fue tan importante en su lugar, aunque no tan visible, como la del hijo. Un grupo de hombres hace las excavaciones de un edificio y coloca los cimientos; durante semanas trabajan bajo tierra, y luego llega otro grupo, las paredes se elevan y el edificio magnífico atrae todas las miradas. El trabajo del cimiento queda sepultado fuera de la vista, pero ¿quién dirá que es menos importante que los espléndidos muros que se alzan sobre la calle?

Sin lo que David hizo, Salomón jamás habría podido edificar el templo. Es igual en toda la vida. A cada uno Dios le asigna un lugar y una parte; y si hacemos aquello que Dios nos da que hacer, no nos pide nada más.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - December 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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