"Clamo con todo mi corazón; óyeme, oh Jehová. Guardaré tus estatutos…. Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hace tropezar…. Guardo tus mandamientos y tus testimonios, porque todos mis caminos están delante de ti… Anduve errante como oveja perdida; busca a tu siervo, pues no me olvido de tus mandamientos." Salmo 119:145, 165, 168, 176
La Palabra de Dios debería estar siempre unida a la oración. ¿Por qué muchos oyen y leen la Palabra — sin ser mejores? No oran con fe para recibir bendición. Debemos, como David, orar con el mayor fervor, para que comprendamos y retengamos la Palabra de Dios, y llevemos fruto. Pues un cristiano no tiene nada tanto en el corazón como el poder actuar siempre conforme a la Palabra y la voluntad de Dios. Su oración es: "Señor, que mis pasos sean firmes, conforme a Tu Palabra; y que nada contrario a Tu ley tenga dominio sobre mí." Si esta oración es concedida, grande será nuestra paz, porque la Palabra de Dios es una palabra de paz. Jesús mismo será nuestra paz, y entonces nada nos dañará — atenderemos a todos nuestros caminos delante de Dios; y así andaremos delante de Él de modo que permanezcamos humildes, como David, que se consideraba a sí mismo como una oveja errante y perdida.
Señor, somos por naturaleza ovejas errantes y perdidas; búscanos y tráenos de vuelta del error de nuestros caminos — y presérvanos en Tu prado. Oh, llévanos a los pies de Jesús, y entonces ¡mantennos allí!
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — January 9
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.