Pablo no solo «encomendó» a la iglesia de Éfeso «a Dios», sino que también los encomendó de manera especial «a la palabra de su gracia.» Hay diferencia entre «gracia» y «la palabra de su gracia.» Solo la gracia puede salvar el alma; solo la gracia sobreabundante puede borrar y ocultar de la vista de la justicia nuestras agravadas iniquidades. Pero «la palabra de su gracia» es esa palabra que introduce esta gracia en el corazón, que comunica vida y poder al alma, que el Espíritu con su enseñanza y testimonio internos sella en la conciencia, y por la cual revela y derrama aquel favor del cual da testimonio. Esto es lo que necesita el pueblo del Señor. Es «la palabra de gracia» la que alcanza su alma. No es leer acerca de la gracia en la palabra de Dios lo que trae paz a sus corazones; es «la palabra de su gracia», cuando él se complace en hablar esa palabra con poder divino a sus almas, lo que trae consigo salvación.
Ahora bien, el pueblo del Señor se halla continuamente en aquellos estados y circunstancias tan difíciles de los cuales nada los puede librar sino «la palabra de la gracia de Dios.» Si el alma ha de pasar por pruebas severas, no es oír hablar de la gracia lo que puede librarla de ellas. Si está asediada por tentaciones poderosas, no es leer sobre la gracia lo que puede quebrarlas en pedazos. Sino «la palabra de su gracia», cuando el Señor mismo se complace en hablar con sus propios labios benditos, y aplicar alguna promesa con su propio poder divino, sostiene bajo la prueba, libra de la tentación, rompe los lazos en pedazos, endereza lo torcido y allana lo áspero, saca al preso de la cárcel y quita el yugo por razón de la unción.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: December 28
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.