Una iglesia avivada es la mejor esperanza de un mundo perdido.
Un ministerio avivado, la mejor esperanza de una iglesia dormida.
Bajo «una gran apariencia de profesión externa», hay una deficiencia lamentable de piedad vital en nuestras iglesias. Gran parte de la benevolencia y la actividad reinantes en la iglesia son un mero sustituto de la religión espiritual, más bien que la expresión de piedad vital.
En nuestras iglesias, es fácil percibir... cuánto más bienvenida es lo «jocoso» que lo serio; cuánto más ansiosa está la audiencia por ser «entretenida» que por ser edificada; cuánto mayor homenaje se rinde al «talento» del predicador que a su piedad.
De hecho, nuestras reuniones públicas asumen a veces más bien el carácter de «entretenimientos religiosos» que de culto piadoso.
Nunca debiera olvidarse que una reunión de la iglesia, si se entiende correctamente, es una compañía de personas congregadas para llevar a cabo el designio por el cual el Hijo de Dios expiró sobre la cruz.
Sin duda la disposición de nuestras mentes, el tono de los sermones y el espíritu y la tendencia de todo el culto debieran estar en estricta armonía con tal propósito. Con todo, muchas de nuestras reuniones eclesiales han rebajado más bien que elevado el tono de nuestra piedad, debilitando así nuestra fuerza real para llevar adelante esta gran obra.
¡La piedad eminente es esencial para la utilidad eminente!
Es la piedad eminente sola la que nos capacitará para tener una visión clara e impresionante del objeto que se ha de buscar, y para suministrar las energías necesarias para alcanzarlo.
Es la piedad eminente sola la que purificará nuestros motivos y producirá aquel espíritu de profunda humildad, abnegación, dependencia y entera consagración, que son necesarios para capacitarnos para la obra.
Es la piedad eminente sola la que mantendrá el espíritu de fe y oración al cual se dirigen las promesas divinas. Debemos volvernos... más devotos, más deditos a la oración, más santos, más celestiales, más espirituales.
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: Essential to eminent usefulness
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.