En cuanto al orden del tiempo y a la entrada en su ministerio, Cristo vino después de Juan, pero en todo lo demás estaba antes que él. La expresión deja claro que Jesús tenía existencia antes de aparecer en la tierra como hombre. Toda la plenitud habita en él, y de ella sola los pecadores caídos han recibido y recibirán por la fe todo aquello que los hace sabios, fuertes, santos, útiles y felices.
Todo lo que recibimos de Cristo se resume en una sola palabra: gracia; hemos recibido “gracia sobre gracia”, un don tan grande, tan rico, tan inestimable; la buena voluntad de Dios hacia nosotros y la buena obra de Dios en nosotros.
La ley de Dios es santa, justa y buena, y debemos darle el uso adecuado. Pero no podemos derivar de ella perdón, justicia ni fuerza. Ella nos enseña a adornar la doctrina de Dios nuestro Salvador, pero no puede ocupar el lugar de esa doctrina. Pues así como ninguna misericordia viene de Dios a los pecadores sino por Jesucristo, nadie puede venir al Padre sino por él; nadie puede conocer a Dios, excepto en la medida en que es dado a conocer en el Hijo unigénito y amado.
Testimonio público de Juan acerca de Jesús
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 1:15-18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.