Cuando se abre la brecha más pequeña en un muro, es el principio del fin. La grieta se ensancha con facilidad, hasta que por donde al principio sólo entraban uno o dos hombres, ahora se precipita un ejército entero.
Cada uno de nosotros vive «dentro de muros». Está el muro de la inocencia, que Dios levanta alrededor de cada alma humana. Mientras permanezca intacto, estamos seguros; pero en cuanto se abre una brecha, los enemigos se lanzan dentro. Entonces es fácil derribar el muro entero, dejando la vida expuesta a toda tentación, y cada bestia salvaje entra a voluntad en el huerto. La conciencia es otro de los muros que Dios edifica alrededor de cada alma. Mientras se conserve inviolable, es una protección inexpugnable. Pero ésta también puede romperse; y cuando se ha abierto una pequeña brecha, es fácil hacerla más grande. No resulta tan difícil violar la conciencia la segunda vez como la primera. La tercera y la cuarta son aún más fáciles. Poco a poco, todo el muro se derrumba. Cuando llega ese momento, la ciudadela del corazón queda por completo en manos del enemigo: todo lo hermoso es destruido, el templo está en ruinas, el altar arrancado, los fuegos apagados, y sólo hay oscuridad en el lugar antes sagrado y luminoso por la presencia de Dios.
Es preciso que cuidemos «los muros de nuestra vida».
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - August 4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.