«Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; él te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.» Génesis 3:15
Por la «simiente de la mujer» se ha de entender a Cristo el Salvador, sin excluir a Sus amigos y seguidores en todas las edades del mundo. Esta promesa de un Salvador significaba a nuestro primer padre estas cuatro cosas: 1. Que el Salvador prometido había de nacer de una virgen. 2. Que Él había de ser hombre: «Tú le herirás en el calcañar». 3. Que Él quebraría la cabeza de la serpiente, o destruiría su poder y dominio sobre la humanidad, y castigaría a él y a todos sus secuaces con una destrucción total. Y 4. Que, para que nuestro Salvador pudiera hacerlo, Él debía tener Su propio calcañar, o naturaleza humana — aquella parte más baja de Su persona mediadora — herido por la serpiente, o perseguido y muerto por el diablo y sus emisarios.
Este fue el primer anuncio de un Salvador que se hizo al mundo. Se hizo a la serpiente, para su confusión inmediata; se hizo a la vista del cielo, para que los propósitos de misericordia y la gloria de la Deidad aparecieran completos; se hizo en presencia de nuestros primeros padres y antes de que su sentencia fuera pronunciada, para inspirarles la esperanza de perdón y de vida, y un sentido de la misericordia distinguida de Dios, quien, antes de denunciar siquiera castigo temporal alguno, los animó con la esperanza de redención eterna.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — February 22
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.