«Haga el SEÑOR lo que parezca bien a sus ojos.» 2 Samuel 10:12
Un cristiano aún tiene motivos para quejarse del pecado en su corazón. Si se pregunta: «¿Cómo pueden habitar juntos Cristo y el pecado en un mismo corazón?», la respuesta es: «Como un rey y unos rebeldes en un mismo reino o ciudad.» Él no se acuerda ni comulga con ellos, sino que los somete e infunde en el corazón la certeza de un triunfo completo. Pero donde domina la propia voluntad, no hay sino turbación y confusión; pues las pasiones no santificadas y una mala conciencia no solo son tormentos interiores, sino que a menudo ocasionan perplejidad y daño en nuestros asuntos temporales; en cambio, cuando Cristo ocupa el trono e imprime el sentido de un amor que perdona, gozamos de una buena conciencia, abundante paz y podemos estar contentos en las circunstancias externas más difíciles.
Ten, pues, gran cuidado, oh cristiano, de no dejarte guiar jamás por tu propio espíritu, aun en aquello que parezca traer gloria a Dios, si no procede de su designio. Nuestros corazones a veces desean con engaño lo que nos agrada a nosotros mismos, mientras pretendemos buscar la gloria de Dios; y si no fuéramos frustrados en estos designios, resultarían una gran carga para nuestra vida. Bienaventurado el que no solo ora con los labios, sino que también está sinceramente dispuesto a que no se haga sino la voluntad del Señor en todo. Solo Dios entiende lo que puede ser bueno o peligroso para nuestras circunstancias espirituales o temporales. Nosotros estamos demasiado inclinados a elegir al azar aquello que más nos perjudicaría.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — February 23
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.