«Él considerará la oración del desamparado, y no despreciará su plegaria.» Salmo 102:17
«Miraron a Él y fueron alumbrados, y sus rostros no se avergonzaron.» Salmo 34:5 [Véanse también Mateo 15:21-28, Lucas 11:5-13, 18:1-8, Mateo 8:24-27.]
La carga de la aflicción externa e interna no siempre es retirada poco después de elevar la súplica, por sincera que esta sea. A veces es necesario, tras mucha importunidad, esperar día tras día, e incluso soportar aflicciones adicionales; ¿de qué otro modo podrían ejercitarse la fe y la paciencia? Si, pues, la prueba es aguda y prolongada, no es para debilitar nuestra fe, sino para movernos a ser más diligentes y fervorosos en la oración y en el recto uso de la Palabra de Dios; y así ser fortalecidos tanto más en la fe; pues todo lo que Dios envía sobre nosotros no es para disminuir, sino para aumentar nuestra fe y para confirmar nuestra confianza en Aquel que, mientras recuerda que somos polvo, perfecciona su fuerza en nuestra debilidad. Ten presente, pues, que las demoras no son negaciones. El Señor puede hacerte esperar, pero no te dejará carecer. Su palabra es verdad, y su fidelidad será ilustrada y confirmada en sus tratos contigo. Confía, por tanto, en Él y no temas. El Señor se aparecerá.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — February 24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.