Pensamientos vespertinos

La profesión vacía que Cristo un día desconocerá

Una profesión externa puede coexistir con un corazón extraño a la gracia. No basta saber doctrina ni juzgar sermones: Cristo busca fe viva y regeneración verdadera.

Nuestro bendito Señor previó y previno a los hombres de este mal: que puede existir una profesión externa del Evangelio y, con todo, el corazón ser un extraño para su poder. Dejen que sus palabras, escrutadoras y solemnes como si ahora mismo fuesen pronunciadas desde el tribunal del juicio, penetren en nuestros oídos. Si en los días de nuestro Señor y de sus fieles y vigilantes apóstoles, días en que profesar públicamente apego a Cristo exponía a un hombre a la cruz y a la hoguera, se hallaban quienes se refugiaban en una mera profesión externa, ¿sorprende que ahora, cuando nada cuesta profesar a Cristo y antes suma influencia y ganancia mundanas, millares corran sobre este arenal y hagan naufragio de sus almas? No, no es de maravillarse.

Puede haber en el talante y la conducta externa de un individuo mucho que guarda fuerte afinidad y semejanza con las evidencias positivas del nuevo nacimiento, sin que se haya dado un solo paso hacia ese estado. Puede haber, en cuanto al estado mental, un conocimiento profundo y claro de la verdad divina, un juicio muy iluminado y un credo sano y escritural. Puede haber un apego firme y un celo celoso por algunas de las doctrinas distintivas de la gracia, incluso deseo de oír de Cristo y capacidad de discernir entre la predicación sana y la insana, la sabrosa y la desabrida, y todo el tiempo el corazón permanecer envainado en la dureza de la impenitencia y la incredulidad, extraño a la influencia regeneradora del Espíritu de Dios. No tergiversemos el sentido. No hablamos contra un verdadero, espiritual y experimental conocimiento de la verdad divina. No olvidamos que no puede haber fe en Cristo sin algún conocimiento de Cristo; la misma existencia de la fe en el corazón implica la existencia y el conocimiento del objeto de la fe, el Señor Jesús. No hablamos contra una posesión amplia del conocimiento divino. Bien sería para la iglesia de Cristo, y mucho favorecería su estabilidad y su espiritualidad real, que la norma del conocimiento divino se elevase en medio de ella; la resguardaría de mucha teología falsa y filosofía vana que hoy amenazan su pureza y su paz.

Mucho de la religión de nuestro tiempo se caracteriza por oídos comezones, hábito de mudanza, inconstancia, y ser llevados por todo viento de doctrina, con una influencia estéril y estéril. Hubo un estudio más diligente y orante de la Palabra de Dios, una asistencia más regular a un ministerio estable productor de beneficio espiritual, unido a frecuentes temporadas de retiro consagradas a la meditación, el examen propio y la oración secreta, habría menos de ese cristianismo superficial que distingue a la mayoría en este día de alta y universal profesión. Necesitamos más hondura de conocimiento, más espiritualidad, más experiencia, más de la vida y el poder de la piedad verdadera; en una palabra, más de las influencias uncionales y santificadoras del Espíritu Santo en la iglesia.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - June 9

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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