El alma regenerada posee y reconoce un Salvador nuevo. ¡Cuán glorioso, idóneo y precioso le es ahora Jesús! No así antes. Entonces tenía sus salvadores, sus refugios de mentiras, sus muchas confianzas fatales. Jesús era para él como raíz de tierra seca, sin parecer ni hermosura. Acaso negó su deidad, rechazó su expiación, escarneció su gracia, menospreció su perdón y su amor. Pero ahora Cristo lo es todo para él. Lo adora como el Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz; como el que es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos; como Dios manifestado en la carne; como el que se humilló hasta tomar la naturaleza del hombre, haciéndose hueso de nuestros huesos y carne de nuestra carne; como el que se ofreció a sí mismo, propiciación por nuestros pecados, muriendo el justo por los injustos. Su justicia es gloriosa, pues justifica de todas las cosas; su sangre es preciosa, pues limpia de todo pecado; su plenitud de gracia es estimada, pues suple toda necesidad. ¡Oh, cuán sobremanera glorioso, inimitablemente amable e indeciblemente precioso es Jesús para un alma renovada!
En verdad Él es un Salvador nuevo. Otros señores ha renunciado; refugios de mentiras le ha vuelto la espalda; falsos cristos ya no sigue. Ha hallado otro y mejor Salvador, Jesús, el Dios fuerte, el Redentor de los pecadores, el fin de la ley para justicia a todo aquel que cree. Todo es nuevo a su vista recobrada: un nuevo mundo de gloria ha amanecido en su mente, y Jesús, el Cordero, es su luz y su gloria. Nunca supo que hubiera tal hermosura en su persona, tal amor en su corazón, tal perfección en su obra, tal poder y tal disposición para salvar. Esa sangre que fue pisoteada, ahora es preciosa; esa justicia que fue despreciada, ahora es gloriosa; ese nombre que fue vilipendiado, ahora es música para el alma, sí, un nombre que es sobre todo nombre.
Jesús es su único Salvador. No tiene ninguna confianza permitida fuera de Cristo. El pacto de las obras muertas lo ha renunciado, y el Espíritu, sacándolo de él, lo ha conducido al pacto de la gracia, cuya sustancia, estabilidad y gloria es Jesús. Sobre el amplio fundamento de la obra expiatoria acabada de Emanuel reposa toda su alma, y cuanto más se apoya en la piedra angular, más fuerte y más capaz de sostenerlo la halla. Es cierto que un principio de justicia propia siente adherido a él a lo largo de toda su peregrinación: cuando ora, está allí; cuando trabaja, está allí; cuando reflexiona, está allí. Mas en los momentos serenos de su juicio, postrado bajo la cruz y mirando a Dios por Jesús, ese principio es discernido, aborrecido, confesado y llorado; y con el ojo de la fe puesto en el Salvador que sufre, el lenguaje de su corazón que se ensancha es: otro refugio no tengo, mi alma desvalida cuelga de ti.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - June 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.