¡El diablo y la iglesia!

La revolución espiritual comienza con el predicador

Un llamado al predicador a luchar con Dios y avivar su vocación, y a la iglesia a no alianzarse con agencias no espirituales ni abandonar su deber real de promover la santidad.

Que la revolución comience con el predicador. Que luche con Dios hasta que su voto de ordenación cobre vida, de modo que todos puedan sentir la presión de su propósito, el ardor de su celo, la sencillez de su intención y la santidad y elevación de su vida, y hasta que el pueblo capte el fuego y el propósito de su corazón y todos avancen hacia la semejanza con Cristo.

Bajo este impulso unido, poderoso y divino, el entretenimiento y la reunión social quedarán olvidados y serán cosas rancias, y todas las asambleas de los santos resultarán atractivas y deleitosas.

La Iglesia no puede confederarse con agencias no espirituales. Al hacerlo, descarta al Espíritu Santo. No puede ser la proveedora de deseos no santificados. Tampoco es de su incumbencia rebajarse a la tarea mendicante de entretener a la gente. Este es su más triste error: cuando sus solemnes asambleas son entregadas al concierto y a lo social, cuando su alabanza se convierte en música mundana, cuando sus aulas se vuelven salones, cuando sus eventos sociales llegan a ser más populares que sus reuniones de oración, cuando la casa de Dios es hecha casa de banquete y se busca más el regocijo social que una casa de oración. La unidad del Espíritu y la santa hermandad son desplazadas y destruidas para dar cabida a las afinidades sociales y a las atracciones mundanas. Su deber alto y real, aquel mediante el cual mantiene su fidelidad sin mancha a su Señor, es hacer énfasis en la santidad y proveer todos los medios para su adelanto y crecimiento. Hecho esto, el carácter espiritual y las afinidades espirituales lo ordenarán todo lo demás.

Fuente y atribución

Autor original: E. M. Bounds

Título original: The Devil and the Church! — parte 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de E. M. Bounds, publicado originalmente en Grace Gems.

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