Una vida que resplandece

La salvación se forja en la lucha personal

La victoria espiritual exige una batalla personal: nadie puede escalar por nosotros, y la ayuda de Dios se concede solo en cooperación con nuestro esfuerzo y anhelo.

«Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones» Apocalipsis 2:26

La batalla de cada uno debe ser personal. Podemos rehuir la lucha, pero con ello estaremos renunciando también al gozo de la victoria. Nadie puede alcanzar la cumbre sin escalar el empinado sendero de la montaña. No podemos ser llevados a cuestas sobre ningún hombro fuerte. Nadie puede llevarnos hasta arriba. Dios no nos llevará a cuestas.

Dios no coloca rasgos de belleza en nuestras vidas como el joyero engasta gemas en racimos en una corona. Los elementos desagradables no son removidos y reemplazados por otros amables, como cuadros en un marco. Cada uno debe abrirse camino, a través de luchas y esfuerzos, hacia todo logro noble. La ayuda de Dios se concede únicamente en cooperación con el anhelo y la energía humanos. Mientras Dios obra en nosotros, nosotros debemos llevar a cabo nuestra propia salvación.

«Por tanto, mis amados, como siempre habéis obedecido, no solo en mi presencia, sino ahora mucho más en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor!» Filipenses 2:12

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: WORKING OUT SALVATION

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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