Las últimas cosas

La tumba mide el verdadero valor de lo terrenal

La tumba reduce a su justa medida la gloria, la riqueza y los afanes terrenales, recordándonos qué sombras somos.

Cuando consideramos con calma la tumba, morada de inacción y olvido, como registro del verdadero valor de los asuntos terrenales, ¡cómo se empequeñece su magnitud en nuestra estimación! ¡Cuán vanos parecen! ¡Cuán peores que vanos parece la ansiedad desmedida al afanarnos por ellos!

¿Qué es la gloria mundana, cuando pronto unos pocos pies de tierra limitarán las posesiones de aquel cuya ambición abarcaba el orbe?

¿Qué es el amor a la riqueza mundana, cuando el humilde aldeano que reposa bajo el molde de hierba duerme allí tan profundamente como el inquilino del mausoleo? ¡Cuán silenciosas, cuán insensibles son las cenizas de nuestros antepasados, que aquí reposan en sus estrechos lechos! ¿Dónde están...

las pasiones que agitaban su pecho,

las esperanzas que los alentaban,

los goces que los deleitaban,

los cuidados que los preocupaban,

los deseos que perseguían?

«Su amor y su odio y su envidia han perecido ya; ni tienen ya más parte en cosa alguna que se hace bajo el sol.» Eclesiastés 9:6

Un cementerio, con su población que duerme en el polvo y con todos sus monumentos de mármol y registros visibles de mortalidad, pronuncia una lección solemne al orgullo, a la envidia y a la contienda que reaparecen sin cesar en la escena presente. Como el rollo del profeta, está escrito por dentro y por fuera, con lamentaciones, con llanto y con desgracia. Es, en emblema, lo que la sentencia dictada por el más sabio de los reyes al concluir su enciclopedia del saber fue, en palabras: «¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad!» Eclesiastés 1:2

Es verdad que de los moradores silenciosos y de los tristes memoriales del lugar no brota lenguaje audible. Con todo, sus voces silenciosas se oyen entre ellos, y, pasando de la amarga sátira a la solemne advertencia, nos recuerdan, mientras meditamos en medio del campo de la desolación, qué sombras somos y qué sombras perseguimos.

Fuente y atribución

Autor original: Johnson Grant

Título original: 1.

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Johnson Grant, publicado originalmente en Grace Gems.

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