El año devocional de Miller

La vida que se gana sirviendo a los demás

Nos parecemos a Dios solo en la medida en que somos útiles. Toda visión de la vida celestial es una visión de servicio, porque el amor no puede sino ministrar y bendecir.

Fue Carlos Kingsley quien dijo: Nos hacemos semejantes a Dios solo en la medida en que somos útiles. La sentencia es más cierta de lo que a primera vista parece. Cuanta vez tenemos una visión de la vida celestial, es una visión de utilidad y de servicio. En los días antiguos, los ángeles descendían a veces a la tierra, y siempre venían en algún recado de servicio a los hombres. Luego se nos dice en el Nuevo Testamento que la misión de los ángeles hacia la tierra es ministrar a los que han de heredar la salvación. Así, aquellas puras criaturas del cielo viven solo para servir.

Dios mismo se revela en cada página de la Escritura, y siempre con el mismo carácter de ayuda. Cristo vino como Dios encarnado, y toda su vida se resume en estas palabras: Andaba haciendo bienes. Así, la vida divina halla su expresión en servir y hacer el bien. Dios es amor, y el amor no puede sino ministrar y bendecir, hasta el punto del sacrificio total de sí mismo. Imitar a Dios es por tanto tender la mano, animar al cansado y decir al hermano: ¡Esfuérzate! En esa entrega cotidiana hallamos nuestra verdadera semejanza con él.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - August 14

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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