"Entonces Jesús se acercó y les dijo: Toda autoridad en el cielo y en la tierra me ha sido dada". Mateo 28:18
Para Jesús, morir fue ganancia en grado sumo: morir y resucitar de entre los muertos. Retomó una vez más todo lo que había entregado cuando vino a nuestro lejano mundo. Sí, y desde Belén, el Monte de los Olivos y el Calvario, se le recompensa con un dominio aún mayor.
Hoy tiene una nueva autoridad para perdonar mi pecado. Puesto que llevó la cruz por mí, puesto que derramó desde el blanco mármol de su cuerpo y el precioso ungüento de su sangre, tiene derecho a pronunciar la sentencia de perdón que nadie puede contradecir.
Hoy tiene una nueva plenitud del Espíritu para impartir a mi alma. Por su aflicción y oprobio, por su crucifixión y ascensión, abrió el camino para la venida del Maestro, el Santificador, el Consolador. El Espíritu Santo es dado desde que Jesús fue glorificado.
Hoy tiene un nuevo título sobre mi amor. Ah, el mío ha de ser un corazón de diamante si puedo abstenerme de amar a quien padeció en mi lugar y que aparece en gloria como mi Intercesor. Nadie en la tierra, y nadie en el cielo, debería igualarle.
Hoy tiene un nuevo cetro al que me inclino. Es el cetro de Uno que no es solo Dios, sino también hombre. Es el gobierno de mi Pariente-Redentor. Veo en él la prenda de mi propia realeza por venir.
Así, la muerte ha dado a mi Salvador un imperio renovado y una soberanía mejor. Señor de señores como lo fue en los años sempiternos, sobre su cabeza hay hoy muchas coronas que no brillaban en aquella eternidad serena y apasionada del pasado.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Matthew 28:18
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.