La paz es una palabra predilecta de Pablo. Su vida estuvo llena de sufrimiento, cuidado, fatiga y prueba; sin embargo, sus epístolas están sembradas con la luminosa palabra «paz».
Él habla de distintas clases de paz. Aquí se trata de «paz con Dios», que significa la conciencia de reconciliación con Él. El pecado nos separa de Dios. Mientras la culpa está en el corazón, no hay paz con Dios ni podemos mirar su rostro. Pero cuando nos hemos arrepentido de nuestros pecados, los hemos confesado y recibido el perdón de Dios por medio de Jesucristo, tenemos paz con Dios.
Pablo habla también en otra parte de «la paz de Dios». Escribiendo desde una prisión, exhortó a sus amigos: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.» Es un paso más allá de la paz con Dios: es la paz que mantiene el corazón quieto y sereno en medio de las cosas más duras y difíciles de este mundo, y nace de descansar en el amor de Dios y dejar en sus manos todo lo enredado. La paz es además uno de los frutos del Espíritu; viene, por tanto, por tener al Espíritu Santo en el corazón, y no es un logro meramente terreno.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - October 30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.