El año devocional de Miller

Una oración para que Dios incline nuestro corazón

Somos propensos a vagar y nuestro corazón es engañoso, por eso necesitamos orar siempre para que Dios incline nuestro corazón a sus caminos. Él no nos obliga, pero concede su Espíritu cuando lo pedimos.

Debemos ser obedientes y fieles, o de lo contrario perdemos las promesas divinas. Somos «propensos a vagar» lejos de Dios; nuestro corazón es engañoso y se inclina a apartarnos. Por eso esta oración es apropiada para tenerla siempre en nuestros labios: que Dios incline nuestro corazón hacia Él, para andar en todos sus caminos y guardar sus mandamientos.

Se nos manda guardar el corazón con toda diligencia. El corazón es la fuente de todo motivo y de toda acción, y por ello debe estar bajo constante vigilancia. En nuestra debilidad no podemos guardarlo por nosotros mismos, de ahí la necesidad del cuidado divino.

La oración de Fenelón decía: «Señor, toma mi corazón, porque no puedo dártelo; y cuando lo tengas, oh, guárdalo, porque no puedo guardarlo para ti; y sálvame a pesar de mí mismo, por amor de Jesucristo. Amén.» Esta es una buena oración diaria para cualquiera de nosotros. Dios nunca nos obligará a ser obedientes; pero nos concederá la gracia de su Espíritu Santo si la pedimos, e inclinará, atraerá y ayudará. Necesitamos, por tanto, orar sin cesar a Él, para que derrame sobre nosotros la influencia de su Espíritu y nos haga andar en sus caminos.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - October 31

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura