¿Eres tú, lector amigo, un hijo de la aflicción? Cuántos, al posar su mirada en esta pregunta, habrán de responder: «Yo soy el hombre que ha visto aflicción». Amado hermano, así fue también tu Señor y Maestro, y así han sido los más santos y eminentes de sus discípulos. No te parezca, pues, extraño el fuego de la prueba que te prueba, como si te aconteciera algo insólito; antes alégrate en cuanto eres participante de los sufrimientos de Cristo, para que en la revelación de su gloria seas también glad. Este es el camino por el cual el Señor conduce a todo su pueblo del pacto, y en él, aunque sea de espinas, recogen algunas de sus flores más escogidas y hallan algunos de sus frutos más dulces.
A quienes no conocen la pena santificada, cuyo viaje ha sido siempre por un mar sereno y estival, hablar de las bendiciones peculiares y costosas de la aflicción santificada es hablarles un misterio. No así el hijo experimentado de Dios, aquel que ha visto aflicción por la vara de su wrath. Él es testigo de la verdad de estas palabras. De esta mina, dirá, ha sacado su mineral más rico; en este campo ha encontrado su fruto más dulce. El conocimiento de Dios que aquí ha alcanzado —sus tratos tiernos, amorosos y sabios, su amor inmutable y su fidelidad—, el conocimiento de Cristo —su suficiencia y plenitud, su simpatía y su amor— y el conocimiento de sí mismo —su pobreza, bajeza e indignidad—, ¿en qué otra escuela podrían haberse alcanzado sino en el valle bajo de la humillación y bajo la disciplina del pacto de gracia?
Bienaventurada escuela de instrucción celestial. Por este proceso afligente hemos llegado a ser objeto de una enseñanza más profunda y de una purificación más honda. Bueno nos es haber sido afligidos. Ahora, como nuestro Señor, hemos aprendido obediencia por lo que padecimos, y como Él, vamos siendo perfeccionados por el sufrimiento. El corazón se ha vaciado de su confianza en sí mismo, el altar ha sido despojado de su ídolo, los afectos seducidos de Dios han vuelto a su reposo, los lazos que nos unían a las vanidades de un mundo que perece se han aflojado, y así, por estos benditos resultados de la prueba, la imagen de lo terrenal se ha borrado más del todo, y la imagen de lo celestial se ha grabado más hondamente.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - December 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.