Porciones diarias

Las nubes no borran al Sol de justicia del alma

Aunque muchos santos no alcancen el pleno lenguaje de Pablo, las nieblas de la incredulidad no borran al Sol de justicia; el capullo pertenece a la vid tanto como la rama.

Muchos de los santos de Dios quizá no sean tan altamente favorecidos como para llevar a los labios el lenguaje de fuerte seguridad personal de Pablo. Pueden esperar y, a veces, elevarse más allá de la esperanza hasta una dulce confianza, al resplandecer el Sol de justicia, en que el Hijo de Dios los ha amado y se ha entregado por ellos. Pero la fuerza de la persuasión de Pablo y la plena expresión de su confianza rebasan tanto su seguridad como su lenguaje, de modo que muchos santos reales de Dios confiesan quedarse cortos tanto en corazón como en lengua. Sin embargo, este quedarse corto de la bendita certeza como realidad gozada en el corazón y como confianza declarada con la boca no afecta al hecho.

Las nubes y las nieblas a veces oscurecen el sol, pero no lo borran del cielo. Así las nieblas y los bancos de incredulidad pueden oscurecer al Sol de justicia, mas no lo borran del hemisferio espiritual. Aun así te amó y se entregó por ti, creyente en su nombre, aunque no puedas elevararte a la fe de Pablo ni hablar con la misma plenitud de certeza. El capullo tiene la misma unión con la vid que la rama, pero no la misma fuerza de unión; el bebé es tan miembro de la familia como el hijo crecido, pero no tiene el mismo conocimiento de su relación; el pie es tanto parte del cuerpo como el ojo o la mano, aunque no tiene la misma cercanía a la cabeza ni los mismos honores y oficios.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: February 21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura