Comer una clase de alimento y abstenerse de otra no tienen en sí nada que recomiende a una persona ante Dios. Pero el apóstol advierte contra poner un tropiezo en el camino de los débiles; no sea que se animen a comer lo que fue ofrecido al ídolo, no como comida común, sino como sacrificio, y así se hagan culpables de idolatría. Quien tiene el Espíritu de Cristo en sí amará a quienes Cristo amó hasta morir por ellos. Los agravios hechos a los cristianos se hacen a Cristo; pero sobre todo, el enredarlos en la culpa: herir sus conciencias es herirlo a él. Deberíamos ser muy cuidadosos de hacer nada que pueda causar tropiezo a otros, aunque sea en sí mismo inocente. Y si no debemos poner en peligro las almas de otros, ¡cuánto más debemos cuidar de no destruir la nuestra! Cuiden los cristianos de acercarse al borde del mal, o a su apariencia, aunque muchos hacen esto en asuntos públicos, por lo que quizá aducen razones plausibles. Los hombres no pueden así pecar contra sus hermanos, sin ofender a Cristo y poner en peligro sus propias almas.
Capítulo 9
El apóstol muestra su autoridad y reivindica su derecho a ser sostenido (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 8:7-13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.