Mientras un hombre permanezca bajo la ley como pacto, y busque la justificación por su propia obediencia, continúa siendo esclavo del pecado de alguna forma. Solo el Espíritu de vida en Cristo Jesús puede hacer libre al pecador de la ley del pecado y de la muerte. Los creyentes están librados de aquel poder de la ley que condena por los pecados cometidos por ellos. Y están librados de aquel poder de la ley que suscita y provoca el pecado que habita en ellos. No se entienda esto de la ley como regla, sino como pacto de obras. En profesión y privilegio, estamos bajo un pacto de gracia, y no bajo un pacto de obras; bajo el evangelio de Cristo, no bajo la ley de Moisés. La diferencia se expone bajo la semejanza o figura de estar casados con un nuevo esposo. El segundo matrimonio es con Cristo. Por la muerte quedamos libres de la obligación a la ley como pacto, así como la esposa queda libre de sus votos para con su esposo. Al creer de manera poderosa y eficaz, estamos muertos a la ley, y no tenemos más que ver con ella que el siervo muerto, liberado de su amo, tiene que ver con el yugo de su amo. El día de nuestro creer es el día de ser unidos al Señor Jesús. Entramos en una vida de dependencia de él y de deber hacia él. Las buenas obras provienen de la unión con Cristo; así como el fruto de la vid es el producto de estar unida a sus raíces; no hay fruto para Dios hasta que estamos unidos a Cristo. La ley, y los mayores esfuerzos de quien está bajo la ley, aún en la carne, bajo el poder de principios corruptos, no pueden enderezar el corazón en cuanto al amor de Dios, vencer los deseos mundanos, ni dar verdad y sinceridad en lo íntimo, ni nada de lo que viene por las influencias santificadoras especiales del Espíritu Santo. No se puede realizar nada más que una obediencia formal a la letra externa de cualquier precepto, sin la gracia renovadora y recreadora del nuevo pacto.
El uso y la excelencia de la ley (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 7:1-6
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.