Mañana y noche

Limpio por confesar que no hay en mí cosa sana

Así como el leprose cubierto por completo era declarado limpio, el pecador que confiesa su total perdición y se acoge a la sangre de Jesús recibe la declaración de pureza divina.

Esta mañana conviene que veamos la enseñanza típica de una regla tan singular. Nosotros también somos leprosos, y podemos leer la ley del leproso como aplicable a nosotros mismos. Cuando un hombre se ve del todo perdido y arruinado, cubierto por entero con la contaminación del pecado, y sin parte alguna libre de polución; cuando renuncia a toda justicia propia y se declara culpable delante del Señor, entonces es limpio por la sangre de Jesús y la gracia de Dios. La iniquidad escondida, no sentida, no confesada es la verdadera lepra; pero cuando el pecado es visto y sentido, ha recibido su golpe de muerte, y el Señor mira con ojos de misericordia al alma afligida por él.

Nada es más mortal que la propia justicia, ni más esperanzador que la contrición. Debemos confesar que no somos "otra cosa sino pecado", pues ninguna confesión que se quede corta de esto será toda la verdad. Si el Espíritu Santo obra en nosotros, convenciéndonos de pecado, no habrá dificultad en hacer tal reconocimiento; brotará espontáneamente de nuestros labios.

¡Qué consuelo otorga el texto a quienes están bajo un profundo sentido del pecado! El pecado llorado y confesado, por negro y vil que sea, jamás excluirá al hombre del Señor Jesús. A quienquiera que venga a Él, de ningún modo le echará fuera. Aunque deshonesto como el ladrón, aunque impúdico como la ramera, though feroz como Saulo de Tarso, though cruel como Manasés, though rebelde como el hijo pródigo, el gran corazón de amor mirará al hombre que se siente sin sanidad alguna en sí, y lo declarará limpio cuando confíe en Jesús crucificado. Ven a Él, pues, pobre pecador cargado. Ven necesitado, ven culpable, ven abominable y desnudo. No puedes venir demasiado sucio; ¡ven tal como eres!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: September 29 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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