¿Acoge Cristo a los que vienen a Él, no obstante toda nuestra pasada pecaminosidad? ¿Nunca nos reprende por haber probado primero todos los demás refugios? ¿Y no hay ninguno en la tierra semejante a Él? ¿Es Él el mejor de todo lo bueno, el más hermoso de todo lo bello? ¡Oh, entonces alabémosle! Hijas de Jerusalén, exaltadle con pandero y arpa. ¡Abajo los ídolos, arriba el Señor Jesús! Ahora sean pisoteadas las banderas de la pompa y el orgullo, pero sea levantada en alto la cruz de Jesús, ante la cual el mundo frunce el ceño y se burla. ¡Oh, por un trono de marfil para nuestro rey Salomón! Sea Él ensalzado para siempre, y mi alma se siente a sus pies, los bese y los lave con mis lágrimas.
¡Oh, cuán precioso es Cristo! ¿Cómo puede ser que haya pensado tan poco en Él? ¿Cómo es que puedo salir a buscar fuera gozo o consuelo, cuando Él es tan pleno, tan rico, tan saciante? Concreyente, haz un pacto con tu corazón de que nunca te apartarás de Él, y pide a tu Señor que lo ratifique. Pídele que te ponga como sello sobre su dedo y como brazalete sobre su brazo. Pídele que te ate a Él, como la novia se adorna con sus joyas, y como el novio se pone sus galas.
Yo querría vivir en el corazón de Cristo; en las hendiduras de esa roca querría mi alma morar eternamente. El gorrión ha hecho una casa, y la golondrina un nido para sí donde poner sus polluelos, aun tus altares, oh Señor de los ejércitos, mi Rey y mi Dios. Y así también yo haría mi nido, mi hogar, en Ti, y nunca de Ti vuelva a salir el alma de tu tórtola, sino que more pegada a Ti, oh Jesús, mi verdadero y único reposo.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: September 29 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.