Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Llevar al hermano herido hasta los pies del Salvador

Aquellos cuatro hombres fuertes cargando a su amigo paralítico hasta el Sanador nos enseñan la ayuda mutua que el amor cristiano exige, llevando a quienes no pueden caminar solos hasta Cristo, el único que sana.

Aquel fue un espectáculo muy conmovedor: cuatro hombres robustos cargando a su amigo indefenso hasta el Sanador. Esa es la clase de ayuda que siempre debiéramos estar dispuestos a brindarnos unos a otros. A nuestro alrededor hay, por todas partes, muchas personas que necesitan ser ayudadas. Hay cojos a quienes hay que asistir en los pasos difíciles, ciegos a quienes hay que guiar por el camino que ellos no pueden ver por sí mismos, y aun paralíticos que tienen que ser llevados en manos fuertes. La ley cristiana del amor requiere que estemos siempre listos para tender la mano a quienes necesitan la ayuda que podemos dar. Nunca podemos saber cuán pronto puede llegar nuestro turno de requerir para nosotros mismos esa misma ayuda amistosa que hoy nuestro prójimo necesita de nosotros. Si esperamos que la gente deje a un lado su trabajo para ayudarnos en nuestro tiempo de necesidad, debemos estar dispuestos a hacer lo mismo por otros que ahora requieren ayuda.

Hay muchas maneras de cumplir el deber de ser buenos vecinos para los demás. Estos cuatro hombres llevaron a su amigo a Jesús. No podían sanarlo ellos mismos, pero sí podían llevarlo a Aquel que podía sanarlo. A nuestro alrededor hay vecinos y amigos que son paralíticos espirituales. No podemos curarlos, pero tal vez podamos llevarlos a Uno que puede hacer por ellos lo que nosotros no podemos hacer.

Debemos notar también que eran cuatro los hombres que llevaron a su amigo a Jesús. Uno solo no habría podido hacerlo; dos no habrían podido cargarlo con facilidad; aun para tres, la carga temblorosa habría sido difícil de soportar. Pero cuando los cuatro hombres vigorosos unieron sus fuerzas, llevaron al hombre sin dificultad. Así es en el caso de ayudar a los pecadores a llegar a Cristo. Hay poder en la unión de corazones y manos. Cuando uno solo no puede llevar a su amigo al Salvador, que llame a otros en su ayuda, y que todos se unan en sus esfuerzos a favor de aquel.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Bearing One Another's Burdens

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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