Nada es real sino lo que tiene una sustancia duradera. La salud decae, las fuerzas menguan, la belleza huye del rostro, la vista y el oído se apagan, la mente misma se debilita, las riquezas se hacen alas y se van, los hijos mueren, los amigos parten, la vejez avanza y la misma vida llega a su fin. Estas cosas fugaces y transitorias son sólo sombras; no hay en ellas sustancia duradera. Como nuestra comida y vestido, casa y hogar, nos sostienen y consuelan en el viaje de la vida; pero ahí se detienen: cuando la vida termina, ellas terminan con ella.
Pero la religión verdadera, la obra de Dios en el alma, permanece en la muerte y después de ella, nos acompaña por el valle oscuro y nos conduce sanos a una eternidad bienaventurada. Es, pues, lo único en este mundo de que podemos decir que es real. ¿No es este el testimonio de Juan? "Todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no es del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre." Y ¿quién es ese hombre bienaventurado que vive cuando todo muere y permanece cuando los demás pasan a las tinieblas exteriores? El que hace la voluntad de Dios. Y la voluntad del Padre es "que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero." Si, pues, has visto al Hijo y has creído en él, tienes ya vida eterna, y Jesús te resucitará en el día final.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: June 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.