El primer mandamiento del Decálogo dice: "No tendrás dioses ajenos delante de mí." El significado de este precepto, que es el fundamento de toda religión, no es solo que no reconozcamos ningún otro Dios además de Jehová, sino también que le adoremos como a Dios. Esto es, debemos amarle con todo nuestro corazón, servirle con toda nuestra vida y depender de Él para nuestra felicidad suprema.
Es evidente que todo cuanto amamos más y que más anhelamos retener y complacer, aquello de lo que más dependemos para la felicidad y la ayuda, lo que más tiene de nuestro corazón, eso es, en efecto, nuestro Dios. No importa si se trata de amigos, posesiones, deseos o de nosotros mismos.
¡Estos son los ídolos del corazón!
El yo es el gran rival de Dios y se reparte con Él la adoración de la raza humana. Es sorprendente y conmovedor pensar cuánto del yo entra en casi todo lo que hacemos. Además de la forma más burda de la propia justicia, que lleva a muchos no convertidos a depender efectivamente de sus propias obras para ser aceptados por Dios, ¡cuánto de...
búsqueda de sí mismo, valoración de sí mismo, admiración de sí mismo, dependencia de sí mismo, hay en muchos creyentes!
¡Qué disimuladamente buscan algunos su propia alabanza en lo que dicen hacer para Dios y para sus semejantes! ¡Qué ávidos están de la admiración y del aplauso de sus semejantes! ¡Cuánto del yo, sin sospecharlo ellos mismos, es visto por Aquel que los conoce mejor de lo que se conocen a sí mismos, en el fondo de sus más espléndidos servicios, donaciones y sacrificios más costosos!
¡En cuántas formas el yo roba el corazón a Dios! ¡Qué sutiles son sus operaciones, qué ocultos sus movimientos y qué extensa su influencia! ¡Cuán el yo...
pervierte nuestros motivos, rebaja nuestros propósitos, corrompe nuestros afectos y contamina nuestras mejores acciones!
¡Cuánto incienso se quema y cuántos sacrificios se ofrecen sobre el altar de este ídolo!
"Hijitos, guardáos de los ídolos." 1 Juan 5:21
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: These are the idols of the heart!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.