Mañana y noche

Los ídolos del corazón que el creyente aún adora

La idolatría moderna se esconde en el dinero, el orgullo, el yo y aun los hijos; el creyente debe arrancar de su trono al ídolo más querido.

Un gran pecado que acosaba a Israel era la idolatría, y nosotros, el Israel espiritual, padecemos la tendencia a la misma locura. Ya no nos inclinamos ante palos y piedras, pero Mammón sigue introduciendo su becerro de oro, y los altares del orgullo no están abandonados. El YO, en diversas formas, lucha por someter a los escogidos bajo su dominio, y la carne levanta sus altares dondequiera que halla lugar para ellos.

Los hijos son a menudo causa de mucho pecado en los creyentes; al Señor le duele vernos encariñándonos con ellos sin medida; ellos vivirán para ser tanto una maldición para nosotros como Absalón lo fue para David, o nos serán quitados para dejar desolados nuestros hogares. ¡Si los cristianos quieren cultivar espinas para rellenar sus almohadas de insomnio, que se deleiten en sus hijos!

Verdaderamente se dice que "no son dioses", pues los objetos de nuestra devoción necia son bendiciones muy dudosas; el consuelo que ahora nos dan es peligroso, y la ayuda que pueden darnos en la hora de la angustia es bien poca.

¿Por qué, pues, estamos tan embaucados con las vanidades? Compadecemos al pobre pagano que adora un dios de piedra, y sin embargo adoramos un dios de oro. ¿Dónde está la gran superioridad entre un dios de carne y uno de madera? El principio, el pecado, la locura es el mismo en ambos casos, solo que en el nuestro el crimen es más agravado, porque tenemos más luz y pecamos a la vista de ella. El pagano se inclina ante una deidad falsa, pero al Dios verdadero nunca le ha conocido; nosotros cometemos dos males, en cuanto abandonamos al Dios vivo y nos volvemos a los ídolos. ¡Que el Señor nos limpie de esta iniquidad tan grave!

"El ídolo más querido que he conocido,

cualquiera que ese ídolo sea;

ayúdame a arrancarlo de tu trono,

¡y adorar solo a Ti!"

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: May 4 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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