Nuestros privilegios espirituales son del orden más alto. «Entre príncipes» es el lugar de la sociedad escogida. «Ciertamente nuestra comunión es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.» Habla de sociedad escogida: ¡no hay ninguna como esta! «Somos generación escogida, pueblo adquirido, sacerdocio real.» «Nos hemos acercado a la asamblea general e iglesia de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en los cielos.» Los santos tienen audiencia cortesana: los príncipes tienen admisión ante la realeza, cuando el pueblo común ha de mantenerse a distancia. El hijo de Dios tiene libre acceso a los atrios interiores del cielo. «Porque por medio de Él unos y otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.» «Acerquémonos, pues, confiadivamente», dice el apóstol, «al trono de la gracia celestial».
Entre los príncipes hay abundante riqueza; pero ¿qué es la riqueza de los príncipes comparada con la de los creyentes? Pues «todas las cosas son vuestras, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.» «El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con Él gratuitamente todas las cosas?»
Los príncipes tienen poder especial. Un príncipe del imperio de los cielos tiene gran influencia: esgrime un cetro en su propio dominio; se sienta en el trono de Jesús, pues «nos ha hecho reyes y sacerdotes para Dios, y reinaremos por los siglos de los siglos.» Reinamos sobre el reino unido del tiempo y de la eternidad.
Los príncipes, además, tienen honor especial. Podemos mirar por encima de toda dignidad terrenal desde la eminencia en la que la gracia nos ha colocado. Pues ¿qué es la grandeza humana comparada con esto: «Nos ha levantado juntamente, y nos ha hecho sentar juntamente en los lugares celestiales en Cristo Jesús»? Compartimos el honor de Cristo, y comparado con esto, los esplendores terrenales no valen un pensamiento. La comunión con Jesús es una joya más preciosa que la que jamás brilló en un diadema imperial. La unión con el Señor es una corona de belleza que eclipsa todo el fulgor del boato imperial.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: July 26 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.