Solo aquellos que son partícipes de un nacimiento celestial sienten que las realidades celestiales son su elemento preferido, las cosas santas su más dulce meditación, y la solemne adoración de Dios su supremo deleite. Mira esta marca como piedra de toque de la vida divina; pues para ser mente espiritual un hombre debe ser espiritual, y para ser espiritual debe haber recibido el Espíritu y ser hecho partícipe de aquel «reino de Dios que es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo».
¿No has hallado nunca, leyendo las Escrituras, una dulce paz destilando sobre tu alma, conforme las gloriosas promesas surgían una tras otra como las estrellas del cielo vespertino, cada una más brillante y clara, y sentías una bendita persuasión de tu interés en ellas? Cuando en el trono de la gracia, favorecido con libertad de espíritu y acceso a tu Amigo celestial, ¿no has sentido nunca la paz de Dios caer en tu corazón, y como aceite sobre las olas, calmar todo levantamiento de rebelión dentro de ti? ¿No has hallado nunca, conversando con los santos de Dios, un dulce fluir de corazón a corazón y de alma a alma, y sentido que tal conversación dejaba tras de sí una bendita fragancia en tu espíritu? ¿No has estado nunca en la casa de oración con el corazón y los afectos elevados a las cosas de Dios; y, sentado y oyendo a Cristo, su persona y obra, su gracia y gloria expuestas, la fe era sacada a creer, la esperanza a echar su ancla, y el amor y el afecto a fluir, de modo que experimentabas una espiritualidad de mente, una calma celestial y una paz santa que tocaba cada resorte de tu alma y la regaba como el río que salía de Edén para regar el huerto?
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.