Porciones diarias

El barro en las manos del Alfarero divino

Todo lo espiritual bueno en nosotros es fruto de la operación del poder de Dios, que como el alfarero moldea el barro con soberana y suave habilidad.

Considera lo que aquí se declara de aquellos que son salvos por gracia mediante la fe: que son «hechura» de Dios —el fruto y producto de su mano creadora. Todo, pues, lo que somos y todo lo que tenemos que es espiritual, y como tal aceptable a Dios, lo debemos a la operación especial de su poder. No hay un pensamiento de nuestro corazón, palabra de nuestros labios u obra de nuestras manos que sea verdaderamente santo y celestial, sencillo y sincero, glorificante para Dios o provechoso para el hombre, del cual él no sea por su Espíritu y gracia el autor divino e inmediato. ¡Cuán bellamente lo expresa la iglesia de antaño, y qué eco hallan sus palabras en cada corazón graciente! «Ahora, oh Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; y obra de tus manos somos todos nosotros».

¡Cuán adecuada, cuán expresiva es la figura del barro y el alfarero! Mira el barro húmedo bajo la mano del alfarero. ¡Cuán suave, tierno y pasivo es el barro; cuán fuertes y hábiles son las manos que lo moldean en forma! Conforme gira la rueda, cada movimiento de los dedos del alfarero da forma al barro dócil, y con qué exquisita habilidad cada presión gentil, cada movimiento imperceptible imprime en él la forma exacta que él tenía en mente darle. ¡Cuán soberana fue la mano que primero tomó el barro, y como la soberanía divina lo tomó primero, así la soberanía divina lo da forma una vez tomado.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: January 18

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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