Creo en mi conciencia que hay miles de profesantes que jamás han sabido, en todo el curso de su profesión religiosa, lo que es haber «examinado y escudriñado sus caminos»; haber sido puestos en la balanza y pesados en las escalas de la justicia divina; o haberse sentido abatidos y condenados en su propia experiencia delante de Dios, el Jehová que escruta el corazón. De una prueba tan rigurosa, de una piedra de toque tan infalible, siempre se han retraído. ¿Y por qué? Porque tienen una conciencia íntima de que su religión no resistirá un examen estricto y escrutador.
Como el comerciante deshonesto que atrae a sus clientes a un rincón oscuro de su tienda para eludir la detección cuando les extiende sus mercancías endebles y compuestas, así quienes tienen la conciencia íntima de que su religión no es de origen celestial rehúyen la luz. Como dice el Señor: «Todo aquel que hace lo malo aborrece la luz, y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas; mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios».
Ahora bien, si no sabes nada de tener, de cuando en cuando, tus caminos escudriñados y probados por la palabra de Dios, o si te levantas con amargura contra un ministerio experimental y escudriñador del corazón que los probara por ti, eso muestra que hay en ti algún punto podrido, algo que no te atreves a traer a la luz. La lámpara del Señor no ha escudriñado los secretos escondidos de tu corazón; ni has clamado con David: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno».
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.