¡Cuántas maravillas nos muestra Dios a veces en su palabra! ¡Cómo parece a veces que nuestros ojos fueran ungidos con colirio «para contemplar las maravillas de tu ley»! A veces, al leer un capítulo, vemos tal belleza, tal plenitud, tal dulzura, tal gloria en él, que parece llenarnos el corazón mismo. Y lo que nuestra alma necesita —estoy seguro de que la mía lo necesita, y es mi clamor frecuente al Señor en secreto para poder sentirlo— es que esa bendita verdad sea tomada de la palabra de Dios y aplicada y sellada sobre nuestros corazones por el Espíritu de Dios.
No necesito nueva revelación. Día tras día me siento más satisfecho y más confirmado en esto: que toda verdad salvadora está en la palabra de Dios. No busco visiones, no deseo sueños, no quiero especulaciones vagas; sino que cuando mi corazón es llevado a postrarse al escabel de la misericordia, este parece ser el anhelo y la respiración de mi alma: conocer experimental y espiritualmente las verdades benditas que mis ojos ven en la palabra de Dios; tenerlas abiertas a mi entendimiento, llevadas a mi corazón, injertadas en mi alma, aplicadas a mi conciencia, y reveladas con un poder tan sobrenatural y celestial que la verdad como es en Jesús sea en mí una realidad solemne y salvadora; que traiga consigo tal bendición divina que me llene de gracia, ensanche mi corazón en el goce del evangelio, ciña mis lomos con fortaleza espiritual, aumente la fe, comunique y avive la esperanza, derrame y suscite el amor, y me llene de gozo y paz en el creer.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.