¿No es esta una expresión singular? «¡Tesoros de las tinieblas!» ¿Cómo puede haber tinieblas en la Ciudad de Salvación, de la cual el Señor, el Cordero, es la luz eterna? La expresión no significa que los tesoros mismos sean tinieblas, sino que estuvieron escondidos en las tinieblas hasta que fueron sacados a la luz. Los tesoros de Belsasar, como el oro de un banco, yacieron sepultados en la oscuridad hasta que fueron descubiertos y entregados a Ciro.
Así ocurre en sentido espiritual. ¿No hay tesoros en el Señor Jesús? ¡Oh, qué tesoros de gracia en su gloriosa Persona! ¡Qué tesoros de perdón en su preciosa sangre! ¡Qué tesoros de justicia en su perfecta obediencia! ¡Qué tesoros de salvación en todo lo que él es y tiene como gran Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios! Sin embargo, todos estos tesoros son «tesoros de las tinieblas» en cuanto están ocultos a nuestros ojos y corazones, hasta que somos llevados por su poder especial a la Ciudad de Salvación. Entonces estos tesoros no solo son sacados a la luz, revelados y dados a conocer, sino que el alma queda de inmediato en posesión de ellos. No solo son vistos, como el cajero del banco ve billetes y monedas, sino que por un acto especial de donación de la Corte del Cielo son transferidos a aquel que por la fe en el Señor Jesús lo recibe en su corazón.
Y la palabra «tesoros» no solo significa algo guardado y escondido de la vista general, sino que, al estar en plural, expresa una cantidad infinita e incalculable, una cantidad que jamás puede agotarse, sino que basta, y basta, y vuelve a bastar para toda necesidad y para todo creyente que se acerque. Cuando por la fe contemplamos la Persona y la obra del Señor Jesús, y vemos la plenitud siempre corriente y desbordante de su gracia, y cómo sobreabunda ante toda abundancia del pecado, bien puede llenar nuestra mente de santa admiración. El sol dejará de dar su luz, y la tierra de dar su fruto; pero estos tesoros permanecerán inagotables, pues son en sí mismos infinitos e inagotables.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: September 7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.