Palabras diarias para los peregrinos de Sion

El camino estrecho hacia la vida

Los valles, montes y asperezas del camino celestial nos obligan a clamar por ayuda de lo alto y revelan nuestra necesidad de la gracia.

Si en tu camino hacia el cielo ningún valle se hundiera jamás delante de ti; si ningún monte ni colina se alzara a la vista; si no encontraste sendero torcido entre bosque espeso, ni lugares ásperos, con sus muchas piedras sueltas y muchas zarzas espinosas en la maraña del bosque, no parecería que estuvieras pisando el sendero que los santos de Dios han recorrido siempre, ni parecería que necesitaras ayuda especial del santuario o algún poder peculiar en tu socorro y liberación. Pero hallándote en este camino, y eso por el propio nombramiento de Dios, y encontrando justo ante tus ojos valles de profunda depresión que no puedes levantar; montes y colinas de dificultad que no puedes abatir; cosas torcidas que no puedes enderezar; y lugares ásperos que no puedes allanar, te ves compelido, por necesidad sentida, a buscar ayuda de lo alto.

Estas dificultades perplejas son, pues, precisamente lo que hacen de tu caso un caso para el evangelio, de tu estado un estado de alma al cual la salvación por gracia se adapta perfectamente, y de tu condición la condición misma a la cual la revelación de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo es del todo adecuada. De modo que si pudieras contemplar estas pruebas con ojos espirituales, y sentir que todas fueron ordenadas por una sabiduría infalible y un amor eterno, y diseñadas para el bien de tu alma, más bien bendecirías a Dios porque tu sendero fue trazado así en la providencia y en la gracia, teniendo ya un valle, ya un monte, ya un quiebre, ya una espina.

Todos deseamos la comodidad; amamos un camino llano. Quisiéramos ser llevados al cielo en palanquín; gozar de todo consuelo que la tierra pueda dar o el corazón desear, y luego, muriendo sin un solo dolor de cuerpo o de mente, encontrarnos seguros en el cielo. Pero ese no es el camino de Dios. La palabra de verdad, los padecimientos de Cristo y la experiencia universal de los santos testifican contra el camino de la facilidad y a favor del camino de la prueba; todas proclaman a una voz: «Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición», y este es el camino de la facilidad y de la prosperidad que destruye a los necios; pero «estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida», y este es el sendero del sufrimiento y del dolor.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 8

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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