Flores de un jardín puritano

Manteniendo limpias nuestras vestiduras en este mundo polvoriento

Una advertencia sobre lo fácilmente que el mundo contamina nuestra santidad, y un llamado a guardar puros nuestros camos como los pocos de Sardis que no contaminaron sus vestiduras.

«Las espigas de maíz no se enganchan en nuestra ropa ni cuelgan de ella, pero las espinas y los abrojos sí lo hacen.»

Al pasar por en medio de esta generación torcida y perversa, es mucho más probable que aprendamos el mal que el bien. Conviene llevar bien cepillada nuestra ropa al recorrer los polvorientos caminos de este mundo, pues no es una fragancia especiada, sino un polvo contaminante, lo que recogemos en nuestro caminar.

A menudo hemos salido a pasear y hemos vuelto a casa con lodo en los zapatos, pero nunca recordamos haber regresado con nuestra ropa mejorada por nuestros paseos. Así mismo, la tendencia de todo lo que nos rodea es mancharnos y estropear la belleza de nuestra santidad.

Que el Señor nos ayude a ser muy cuidadosos en este punto. Que estemos entre aquellos de los cuales hubo aun en Sardis unos pocos «que no han contaminado sus vestiduras», pues el Señor Jesús dice de ellos: «andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos». ¡Qué paseo será ese! ¡Qué gozo tenía Enoc en un paseo así en la tierra! ¡Qué honor se nos concederá por un paseo semejante en el cielo!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: When traversing this world's dusty roads!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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