Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Mensajeros del cielo que confortan a Cristo en su camino

Junto a Jesús aparecieron Moisés y Elías para hablar de su muerte y fortalecerlo en el camino hacia la cruz, revelando que el servicio amoroso es también la tarea de los redimidos en la gloria.

Estos dos mensajeros celestiales conversaban con Jesús; hablaban con Él acerca de su muerte. Varias reflexiones se desprenden de ello. La primera es que la muerte de Jesús formaba parte del plan divino. No fue un desastre, ni una derrota. En el Cielo se sabía que Él había de morir en una cruz.

Otro pensamiento es que Moisés y Elías habían sido enviados para hablar con Jesús, ahora que estaba a punto de volver su rostro hacia Jerusalén, a fin de fortalecerlo para el triste camino y para las amargas aflicciones que lo aguardaban al final. Antes de que Jesús fuera al desierto, hubo una visión de gloria y una voz que pronunció la aprobación divina, para fortalecerlo en su tentación. Ahora otra vez, cuando se dispone a caminar hacia su cruz, hay una visión y una voz que lo preparan para las tinieblas y la agonía.

En estas visitas celestiales tenemos un atisbo de la ocupación de los redimidos en el Cielo. Estos dos hombres son enviados hasta la tierra para confortar y animar a un espíritu cansado en su misión de sufrimiento. ¿No podría acaso ser que todos los salvados fueran así empleados en la gloria? Es delicioso pensar que seremos enviados de mundo en mundo en misiones de amor. La idea de que en el Cielo no haremos nada para siempre sino descansar en verdes orillas y cantar alabanzas a Dios no encuentra apoyo alguno en las Escrituras. Seremos semejantes a Cristo; y Él nunca está ocioso, sino siempre ocupado en amoroso servicio. Seremos como los ángeles; y ellos son espíritus ministradores, enviados para servir a los herederos de la salvación. "Sus siervos le servirán" es una de las descripciones de las ocupaciones del Cielo. Allí seguirá siendo más noble ministrar que ser ministrado. Seguirán siendo los principales quienes sirven. Nuestra pobre obra aquí es solamente un entrenamiento para la obra en el Cielo y para siempre.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Heavenly Messengers

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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