Una vida que resplandece

Mi cruz: la que Dios coloca a mis pies

Cada uno debe llevar la cruz que Dios le asigna, no la de otro; al compararnos con los demás olvidamos que toda cruz ajena esconde pesos y espinas que ignoramos.

"Y el que no toma su cruz y sigue en pos de Mí, no es digno de Mí." Mateo 10:38

Es su cruz, y no la de algún otro hombre, la que cada uno debe tomar. Es la cruz particular que Dios coloca a nuestros propios pies la que hemos de llevar.

Nunca debemos fabricar cruces para nosotros mismos, pero siempre hemos de aceptar las que nos son asignadas.

A veces pensamos que nuestra suerte es particularmente difícil, y la comparamos con la de esta o aquella otra persona, deseando tener su cruz en lugar de la nuestra. Pero no sabemos cómo son en realidad las cruces de los demás. Si lo supiéramos, quizá no quisiéramos cambiar. La cruz que parece tejida de flores — si la colocáramos sobre nuestros hombros, podríamos encontrarla llena de espinas afiladas bajo las flores. La cruz de oro que parece tan brillante — la hallaríamos tan pesada que nos aplastaría. La cruz más fácil de llevar para cada uno es la suya propia.

"Si alguien desea venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame." Lucas 9:23

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: MY CROSS

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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