Porciones diarias

Mirad la roca de donde fuisteis tallados

El Señor desciende a lo más hondo de la caída para extraer piedras vivas, gastando en su rescate todo su corazón en Cristo.

Es como si el Señor, por la pluma de su profeta, volviera nuestros ojos hacia nuestro origen. ¿Y cuál es ese origen? La misma cantera de donde salen las demás piedras. Si por la gracia de Dios somos piedras vivas, salimos de la misma cantera que el mundo muerto, incrédulo y no regenerado; en ese sentido no hay diferencia. Al contrario, quizá estamos hundidos más profundamente en la cantera que muchos en quienes Dios nunca ha puesto ni pondrá su gracia. No es la capa superior, la llamada piedra capa, la que se toma para tallar un pilar; hay que bajar muy al fondo del pozo para hallar el mármol que será esculpido en la columna ornamental.

Así sucede con los santos de Dios. No yacen en la cima de la cantera; el Señor tiene que descender muy bajo para sacar esas piedras de las profundidades de la caída y levantarlas, por así decirlo, de una degradación más honda que las que reposan cerca de la superficie. Los escogidos de Dios están hundidos tan bajo, en tan terribles abismos de degradación, a una distancia infinita de Dios y tan escondidos de todo lo bueno y semejante a Él, que, por así decirlo, se requirió toda la fuerza y el poder de Jehová para sacarlos del pozo. Al levantarlos de la cantera de la naturaleza, gastó en ellos, por así decirlo, todo su corazón; pues ¿en qué se manifestó tanto el corazón de Dios como en la encarnación de su Unigénito Hijo y en la obra, justicia, sufrimientos, sangre y muerte del Señor Jesucristo?

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: December 2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura