El bautismo enseña la necesidad de morir al pecado, y de ser, por así decirlo, sepultado lejos de toda práctica impía e irreligiosa, y de resucitar para caminar con Dios en novedad de vida. Los profesantes irreligiosos pueden haber recibido la señal externa de una muerte al pecado y de un nuevo nacimiento a la justicia, pero nunca pasaron de la familia de Satanás a la de Dios. La naturaleza corrupta, llamada el viejo hombre, porque deriva de nuestro primer padre Adán, es crucificada con Cristo, en todo verdadero creyente, por la gracia derivada de la cruz. Está debilitada y en estado de muerte, aunque aún lucha por la vida, e incluso por la victoria. Pero todo el cuerpo del pecado, todo lo que no conforms a la santa ley de Dios, debe ser suprimido, de manera que el creyente ya no sea esclavo del pecado, sino que viva para Dios y halle felicidad en su servicio.
Son vivificados para Dios (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Romans 6:3-10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.