Flores de un jardín puritano

Ninguna gracia espiritual prospera si la descuidamos

Las gracias espirituales requieren cultivo constante, mientras el pecado crece sin cuidado; Dios mismo se compromete a cuidar la preciosa planta de la gracia.

«Una planta exótica requiere más cuidado que una planta nativa. Así también, los deseos mundanos, como las ortigas, nacen por sí solos; pero los deseos espirituales necesitan mucho cultivo.»

Cuanto más espiritual es el deber, más pronto se cansa el alma de él. Una ilustración de esto se ve en el caso de Moisés, cuyas manos se cansaron en la oración, mientras que nunca leemos que las manos de Josué decayeran en el combate.

La espiritualidad es una planta tierna, y sin mucho cuidado pronto decae. Pero el pecado no necesita ni escarda ni riego, sino que brota en la oscuridad y florece aun entre las escarchas invernales de la tribulación.

La hermosa flor de la gracia es, con todo, tan preciosa que el mismo Dios ha prometido cuidarla. ¡Cuál debe ser el valor de aquella planta de la cual el Señor ha dicho: «La regaré cada momento; para que nadie la dañe, la guardaré de día y de noche»!

Velamos y oremos, y nunca soñemos que las cosas nos irán bien si descuidamos estos deberes necesarios. Ninguna gracia espiritual prosperará si la descuidamos. Debemos ser muy diligentes en nuestra labranza espiritual; ni debe ser nuestro trabajo de mala gana, pues el fruto recompensará bien nuestros desvelos.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: No spiritual grace will thrive if we neglect it

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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