"Un borracho empedernido cae donde se desploma; y a menos que alguna mano amiga lo levante, allí perece. Y así es con los pecadores perdidos: están complacidos con su condición, y si no son despertados y sacudidos a fondo—¡yacerán, morirán y se freirán en sus pecados! ¡Oh! entonces, ¡arráncalos del fuego, adviérteles que huyan de la ira venidera!"
¡Sé ferviente con ellos! Exhorta, reprende, ruega. No los dejes perecer en sus pecados. Usa una santa violencia con ellos, ¡y sácalos del lodo! La humanidad común nos llevaría a ayudar a una oveja que hubiera caído en una zanja—¿y no acudiremos al rescate de un alma inmortal? La obstinación y la necedad de los impíos no deben desalentarnos—debemos tomar eso en cuenta, y no nos sorprenderá su trato rudo y desagradecido.
Como un hombre ebrio no quiere que lo ayuden, y maldice a quienes quisieran servirlo—así sucede a menudo con aquellos impíos que más que ningún otro necesitan nuestra ayuda. No dejemos que nos aparten, sino trabajemos por salvarlos, aun cuando estén resueltos a destruirse a sí mismos. Cualquier expresión maligna que usen contra nosotros ahora, pensarán y hablarán muy diferente si son salvados por medio nuestro.
Bendito Maestro, haznos más preocupados por ganar almas, y que nunca nos rindamos, por malos que sean los hombres. ¿Cómo podemos dejarlos perecer, cuando recordamos que Tú no nos dejaste morir en nuestros pecados, aunque estábamos tan perdidos como cualquiera de los que nos rodean!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: They will lie and die, and fry in their sins!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.