Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Nunca Desesperes Ante tus Fracasos

Cristo siempre llama a la esperanza después de cada fracaso. Aunque hayamos perdido oportunidades irreparables, su gracia nos invita a levantarnos y avanzar hacia nuevos deberes que Él aún tiene para nosotros.

Parece haber una voz de esperanza en este llamado. Los discípulos habían fallado tristemente en un gran deber: se habían dormido cuando el Maestro quería que velaran con Él. Acababa de decirles que bien podían seguir durmiendo, en cuanto a aquel servicio se trataba, pues el tiempo de rendirlo había pasado para siempre. Sin embargo, había otros deberes ante ellos, y Jesús los llama a levantarse para enfrentarlos. Precisamente porque habían fallado en la responsabilidad de una hora, no debían hundirse en la desesperación. Debían animarse a sí mismos para enfrentar la responsabilidad que tenían justo delante.

Una vez más, la lección es clara: porque hemos fallado en un deber, no debemos rendirnos a la desesperación. Porque un joven ha desperdiciado su juventud, no debe por ello perder el ánimo y pensar que todo está perdido. Hay otras oportunidades esperándolo. La pérdida de la juventud es irreparable. Los años dorados nunca podrán recuperarse. La inocencia, las capacidades, el poder, se han ido para siempre. Sin embargo, ¿por qué un hombre debería desperdiciar todo, solo porque ha desperdiciado lo mejor? Porque la mañana se ha echado a perder, ¿por qué debería perderse todo el día?

La lección es para todos los que han fallado de alguna manera. Cristo siempre llama a la esperanza. Nos invita a levantarnos nuevamente de la peor derrota. En el reino de la gracia, siempre hay margen suficiente para empezar de nuevo y para edificar una vida noble. Aun hasta la última hora de la vida, esto sigue siendo cierto. La puerta de la oportunidad se abrió al ladrón arrepentido incluso en la cruz, en su hora de muerte. No hubo tiempo para hacer nada bueno ni hermoso de su vida en la tierra, excepto en su confesión y testimonio moribundos. Pero la eternidad a la que entró es muy larga, con tiempo suficiente para una carrera gloriosa. Así es siempre. En este mundo, bendecido por el amor y la gracia divinos, nunca hay necesidad de desesperar. El llamado después de cualquier derrota o fracaso sigue siendo: "¡Levantaos, vamos!"

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Never Despair

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura