«Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de milicia» (Filipenses 2:25)
Algunos buscan el ministerio pastoral como un cargo que provee un buen ingreso—mientras desatienden todos sus deberes y obligaciones. Tales, sin duda, los hay: hombres que buscan el ministerio para satisfacer un gusto literario, o para complacer una propensión a la pereza. Es demasiado cierto que todos los sectores de la iglesia están afligidos por algunos ministros de esta calaña, cada uno atento a su propio lucro.
«Sus guardas son ciegos, todos ellos; no saben nada; todos ellos son perros mudos que no pueden ladrar; sueñan, están echados, y les gusta dormir. Estos perros son voraces; nunca se sacian. Y son pastores que no saben entender; todos ellos se apartan a su propio camino, cada uno por su propio lucro.» Is. 56:10-11
Pero miren al ministro verdadero, bueno y fiel, tal como lo describe la Escritura. Él es . . . un labrador, un vigilante, un pescador, un soldado, un constructor, un luchador; todos términos que entrañan fatiga, vigilancia, esfuerzo, perseverancia y abnegación perseverante. Hay algunos hombres cuyas vidas y esfuerzos justifican el uso de tales figuras. Ellos sí laboran . . . en el aposento, mediante súplica ferviente; en el estudio, mediante intensa aplicación; en el púlpito, mediante predicación celosa; en la iglesia, mediante el cuidado pastoral; en las casas, mediante consejo, reprensión y advertencia; con la pluma tanto como con la lengua; entre semana y los domingos; en casa y fuera de ella.
El ministro fiel ha de ser contado entre aquellos que no tienen ocio. Al mantener una vida santa, intachable y consecuente, muchos son . . . impresionados por su ejemplo, enriquecidos por su beneficencia, bendecidos por sus oraciones, e instruidos por sus principios.
¡La verdad y el amor son las dos cosas más poderosas del universo! Es mediante el «cordón de seda del amor», unido al «hilo de oro de la verdad», que la iglesia debe atraer al mundo a Cristo.
La Biblia es la lumbrera central, alrededor de la cual giran todos los verdaderos cristianos, en órbitas más cercanas o más remotas, reflejando el esplendor de sus rayos y rigiéndose por el poder de su atracción.
Fuente y atribución
Autor original: John Angell James
Título original: Dumb dogs!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.