Sepan todos los que escuchan el evangelio de Cristo estas dos cosas: 1. Que por medio de este Hombre, que murió y resucitó, se les predica el perdón de los pecados. Sus pecados, aunque muchos y grandes, pueden ser perdonados, y pueden serlo sin ningún menoscabo del honor de Dios. 2. Es por Cristo solamente que los que creen en él, y nadie más, son justificados de todas las cosas; de toda la culpa y mancha del pecado, de las cuales no podían ser justificados por la ley de Moisés. El gran interés de los pecadores convencidos es ser justificados, ser absueltos de toda su culpa y aceptados como justos delante de Dios, pues si algo queda cargado sobre el pecador, está perdido. Por Jesucristo obtenemos una justificación completa, pues por él se hizo una expiación completa por el pecado. Somos justificados no solo por él como nuestro Juez, sino por él como el Señor nuestra Justicia. Lo que la ley no pudo hacer por nosotros, por cuanto era débil, lo hace el evangelio de Cristo. Esta es la bendición más necesaria, pues trae consigo todas las demás. Las amenazas son advertencias; lo que se nos dice vendrá sobre los pecadores impenitentes está diseñado para despertarnos a fin de que nos guardemos, no sea que venga sobre nosotros. A muchos arruina el despreciar la religión. Los que no quieren maravillarse y ser salvos, se maravillarán y perecerán.
Predica a los gentiles y es perseguido por los judíos (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 13:38-41
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.