Cuando Cristo es dado a conocer a nuestra alma por el poder de Dios, tenemos vistas de verdad en él, de felicidad en él y de liberación. «De la manera, pues, que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, andad en él». Lo recibimos como el Hijo del Padre en verdad y en amor; lo recibimos como adecuado a nuestras necesidades y miserias; lo recibimos como aquel que quita el pecado por el sacrificio de sí mismo y se gana el corazón en la dulce manifestación de su Persona, bondad y amor. Ahora, mientras Cristo y el alma estén juntos, no hay lugar para el error ni para el mal. Él hace tierna el alma, recto el corazón, quebrantado y contrito el espíritu, preciosa la verdad, odioso el error, y abominable y detestable el pecado. Y mientras él y el alma están ocupados el uno con el otro, el error no puede acercarse ni el mal hallar entrada de modo que consiga algún asidero en el corazón.
Pero el error es muy sutil; se dirige a nuestras facultades racionales; y cuando perdemos de vista a Cristo, entonces el error se cuela muy fácilmente; o si no el error, alguna concupiscencia especial, o algo impío, parece ganar poco a poco poder e influencia, y declinamos gradualmente de la fuerza de la fe, la confianza de la esperanza y los dulces afectos del amor, y caemos, acaso, en un estado frío, carnal, descuidado y sin vida, donde quedamos expuestos a la invasión del error y a las tentaciones de Satanás como ángel de luz o ángel de tinieblas.
Pero ahora viene Judas y dice: «Guardaos en el amor de Dios»; y os diré, si me escucháis, cómo habéis de hacerlo. «Edificaos sobre vuestra fe santísima». Dios ha puesto un fundamento para vuestra fe en su santa palabra; ha puesto a Cristo como fundamento en vuestra propia alma. Ese es un fundamento muy firme; es puesto por el mismo Dios. Es muy sólido; soportará cualquier peso que se ponga sobre él. Y por tanto debéis edificaros sobre esa fe santísima si queréis tener una religión que permanezca; porque si vuestra religión, o cualquier parte de ella, se edifica sobre otro fundamento, no permanecerá. Pero si os edificáis sobre vuestra fe santísima, entonces todo lo que sobre ella edifiquéis permanecerá, porque reposa sobre el fundamento y está en armonía con él.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: July 15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.