Los peligros de descuidar la meditación

Por qué los sermones no nos nutren sin meditación

Escuchar sermones sin meditarlos es como comer sin digerir: la Palabra no nos alimenta ni produce fruto en el corazón.

Así es la costumbre de muchos: escuchas un sermón, te vas y nunca más piensas en ello. Esto es como la comida que vomitas.

Hay una enfermedad que padecen algunos: toda la comida que comen pasa a través de ellos; nunca los nutre. Esta comida nunca nutre.

Así sucede con los sermones que escuchas: temo que los sermones que oyes te atraviesen de lado a lado. Los escuchas y los escuchas, y eso es todo lo que haces. Nunca procuras, por la meditación, echar raíces en tu corazón.

Esa es la razón por la que estás tan enjuto en gracia, ¡aunque te alimentas tanto con sermones!

Con los sermones sucede como con un emplasto: si un hombre tiene una herida en el cuerpo y le aplica un emplasto, este nunca lo sanará a menos que permanezca sobre la herida. Si se lo quita en cuanto se lo ha puesto, no le hará ningún bien.

Así es con los sermones: si, después de haber escuchado un sermón, nunca lo reflexionas ni meditas, ¡es como un emplasto que se pone y luego se quita de nuevo!

Fuente y atribución

Autor original: Edmund Calamy

Título original: The Dangers of Neglecting Meditation — parte 2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Edmund Calamy, publicado originalmente en Grace Gems.

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